Primero fue el error, luego fue la marca

Este post está enfocado a la importancia del correcto desarrollo de una marca, muchas veces ninguneado o poco valorado.

Hoy en día gracias al intrusismo y la poca vergüenza de muchos, cualquier persona es capaz de hacer una marca. ERROR GRAVE!!! Probablemente este problema cada vez más se este extendiendo de forma viral por todos los sectores del mercado debido a la indiferencia y poca formación de las empresas en cuanto a comunicación se refiere y unido a la crisis que provoca la conformación y aceptación del PRECIO MÁS BAJO.

Cuando una empresa quiere desarrollar un proyecto de identidad, ya sea porque comienza su actividad o porque quiere darle un nuevo enfoque, lo primero que debe hacer es entender que está dejando en manos de alguien ajeno a su empresa el valor más importante que posee… SU IDENTIDAD. Es por ello que no estamos hablando de una simple campaña para que conozcan mi empresa mediante folletos o mupis… Es la piel de mi empresa la que está en juego.

Me hace mucha gracia cuando escucho “quiero un logo” como el que pide una barra de pan. Este problema está causado por el intrusismo al que hago referencia en el comienzo. Muchas empresas piden sin ser conscientes de la importancia de la misma o sin ni siquiera saber lo que está pidiendo.

¿Por qué todo esto?
Cuando se procede a la definición y desarrollo de la estrategia de branding, ciertos clientes se echan las manos a la cabeza diciendo “¿pero todo esto hay que hacer para desarrollar mi marca?” Pues sí.

¿Pero eso no es poner unas letras y un dibujito encima para que la gente sepa quién soy? Discúlpeme pero creo que usted está confundido o mal asesorado.

Aquel intrusista que venga vendiendo una marca por X euros o con el discurso de que lo tienes “para mañana” puedo asegurar, sin fallar, que no tiene la suficiente formación o calidad para desarrollar un proyecto de Identidad “como Dios manda”. Y más allá de esto, va a generar un desarrollo poco acertado que, en mayor o menor medida, terminará flaqueando por alguno de sus costados.

Por lo tanto tenemos dos opciones:
Darle una brocha y un bote de pintura a uno que se hace pasar por pintor para que nos pinte la fachada de nuestro negocio, o dejar que un pintor profesional sea el que nos asesore y nos pinte la fachada con sus propios materiales y técnicas.

No estamos hablando, tampoco, de que desarrollar una marca requiera de meses y meses de interminables encuestas y reuniones que no lleven a nada, pero sí que debemos dedicarle un tiempo de reflexión y estudio para que el acierto sea el máximo.

Yo, como persona externa y ajena a tu empresa, ¿soy capaz de englobar los valores, atributos, necesidad, metas, objetivos… en una marca sin haber dedicado tiempo a la comprensión de la misma ni siquiera unos días? Creo que nadie lo es. Y si alguien lo es, me reafirmo en el párrafo anterior. Es por ello que una buena Arquitectura de marca es arto necesaria tanto para el creativo / estudio como para el cliente.

Entender a la empresa es entender el significado de la misma. Dedicarle tiempo al conocimiento de los clientes, escuchar sus opiniones y sus consejos es maximizar objetivos, entender el mercado que envuelve la actividad de la empresa dará pautas de acción a la hora de comenzar el proyecto.

Es por eso que uno de los errores más habituales que tenemos los creativos es que nos entusiasmamos con un proyecto nuevo y, casi sin darnos cuenta, ya tenemos el ratón en la mano y el programa de edición abierto para comenzar a desarrollar una marca o un proyecto de identidad. Esta premura puede dar resultado un día en que la inspiración dé con la tecla de lo que necesitamos, pero dejar en manos de la Divina providencia todos los proyectos ocasionará, en más del 80% de los casos, fallos difíciles de solucionar cuando esté avanzado el proyecto. Y más aún cuando el proyecto de identidad caiga en manos ajenas que no entiendan el desarrollo que hemos hecho, por lo que al final terminará pagando este mal entendimiento la empresa y, como consecuencia, se reflejará en los ingresos y ventas de la misma.

Seamos conscientes de lo que tenemos entre manos.
Fallar es un derecho humano. No somos perfectos por lo que es entendible y comprensible que una u otra estrategia no termine de funcionar en un mercado cada vez más complicado de atar hacia una u otra empresa. Pero, al menos, que no sea por falta de planificación. Las Agencias, estudios o freelance tenemos la capacidad de dar vida a las marca, por lo que debemos saber que nosotros mismo podemos matarlas. Cada vez más se ven marcas que mueren en el camino por fallos básicos que no se han tenido en cuenta.

Reflexionando un poco. 
Toda esta parrafada no es más que un análisis básico de lo que nos encontramos a diario. En muchas ocasiones el fallo está en el cliente que no es capaz de valorar que una marca es, hoy en día, tan importante como la propia actividad que se desarrolla; pero también es obligación nuestra conducirlo y guiarlo hacia el buen camino y, sobre todo, que nos involucremos en su actividad para que, con el tiempo, se vean los resultados y se entienda el trabajo inicial como algo primordial.

Be Brand!😉

2 comentarios en “Primero fue el error, luego fue la marca

    • Muchas gracias Juan. Creo que es interesante que los que nos dedicamos a esto luchemos por lo correcto y sobre todo acabar con la sobre valoración que tiene el diseño en la sociedad de hoy día.

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