Comunicarse o morir

Tanto si eres un joven empresario que comienza su andadura en el mercado, como si llevas tiempo con una empresa ya consolidada, sabrás que no sólo es necesario ser bueno en lo que haces para que te conozcan, también debes tener una serie de herramientas de comunicación que se centren en distintos canales y que transmitan ese buen hacer a todos aquellos lugares donde uno no llega. Esto puede parecer obvio, pero es una de las claves por las que muchas empresas no consiguen alcanzar sus metas. Algunas sobreviven quedando a un nivel inferior del que pretendían, otras no consiguen sobrevivir y terminan muriendo.

¿Por qué pasan estas cosas?
Pues porque en la mayoría de ocasiones no se apuesta por crear un sistema identitario previo que comunique y diferencie a la empresa de sus competidores. En un mundo tan global, inundado de empresas, sólo aquellas que apuestan y arriesgan son las que se mantienen.

Las empresas que no tienen una cultura visual arraigada o no han sido asesoradas, suelen caer en el error de no invertir en comunicación, por lo que su valor potencial se centra en el boca a boca. Tal vez por ser el medio más barato y rápido. Hablamos del tradicional “Esta empresa lo hace muy bien”… “A mí me dieron buen precio”… “Cómprale a este que es amigo mío”… Y no nos equivoquemos, es un medio de promoción muy válido, pero sólo con el boca a boca no basta, puesto que no estamos llegando a todos los receptores que debiéramos. También influye en este caso qué tipo de negocio tenemos. Habrá algunos a los que el boca a boca les genere la cantidad suficiente de clientes necesarios para mantenerse a flote. Esto está más enfocado a aquellas que necesitar un nivel alto de impactos en el receptor.

Hagamos un pequeño paréntesis.
Imaginemos que la empresa es una persona. Toda persona necesita tener una serie de valores que le distingan. Unas por ser muy inteligentes, otras por ser disciplinadas, otras por su labor solidaria…. Todos nos definimos de alguna forma para el resto de las personas. Pero claro, siempre está la persona a la que nadie conoce o muy pocos saben de su existencia debido a su timidez, poca iniciativa o escaso atractivo. Pues con las empresas pasa lo mismo. Todo cliente de una empresa tiene una opinión creada acerca de ella en función de su experiencia. Unos tendrán valoraciones positivas y otras negativas. Seamos francos, no podemos gustarle a todo el mundo. Pero lo importante es ser conocido. Ninguna empresa puede mantenerse a flote si nadie la conoce. La cosa es que nuestra empresa debe ser capaz de llegar a cada potencial cliente y que este entienda lo que la empresa le transmite de forma positiva. Debe alzar la voz, llamar la atención… Decir “Aquí estoy yo”. Eso no significa que vayamos a caer bien a todos, pero si será una primera toma de contacto mucho más fructífera.

 ¿Cómo debo entonces enfocar la comunicación de mi negocio?
Pues para comenzar, debemos pararnos a pensar en nosotros. Qué valores, atributos, ventajas competitivas, relación con el cliente, metas son las que me destacan realmente. Lo más importante de todo esto es ser franco. Engañarse no lleva a nada. Hacer una analítica interna nos dará las claves para entender mejor nuestra posición. Una vez hecho esto, lo importante es ver cómo puede mi empresa destacar entre mi competencia más directa. Esta es la clave, aquí es donde entra la cultura visual. Si nos acostumbramos a observar qué hacen los demás, daremos con la tecla de qué debemos o no debemos hacer para que nuestra empresa hable. Puede que gracias a las acciones de los demás, nos demos cuenta de nuevas vías que no han sido explotadas y que pueden ser la oportunidad perfecta para diferenciarnos, o si por el contrario, es mejor continuar en la misma dirección para aprovechar las sinergias creadas. No tengamos miedo de arriesgar… Arriesgar es ganar. Rompamos con lo tradicional y persigamos estas nuevas vías.

¿A qué viene todo esto?
Pues simplemente es tener presente que las empresas no pueden ser meros elementos estáticos que desarrollen una actividad empresarial concreta, sino que deben ser elementos vivos que transmitan emociones y que sean capaces de llegar al receptor y que este se identifique con ellas. Apostar por la comunicación es aportar por el triunfo. Hablamos siempre de una comunicación creativa y positiva. De nada nos sirve lanzar mensajes sin sentido ni contenido que no lleguen a nadie. Estos mensajes deben tener una carga emocional fuerte y bien planificada, para que el impacto sea el mayor posible.

¿Cuál es el comienzo de este viaje?
Para que seamos capaces de sacar partido a todo lo que hemos comentado anteriormente, lo más importante es tener un buen nombre. Nuestro nombre lo es todo. Seguramente en el colegio habría algún chico que se llevaría todas las burlas de los compañeros debido a su nombre. No podemos hacerle eso a nuestra empresa. Nuestra empresa debe tener un nombre sólido, fuerte, característico, fónico, memorable y distintivo. Este nombre debe acompañarse de una marca visualmente muy potente, que transmita esos valores y atributos que la empresa posee y que por sí misma no es capaz de transmitir. Nuestra marca será la encargada de generar ese primer impacto en el receptor. Si nuestra marca no está desarrollada al 100%, caeremos en un fallo comunicacional con el receptor, por lo que los canales de comunicación se verán viciados y deteriorados. Este tipo de problemas generan el cierre de muchas empresa, por lo que es algo que no podemos tratar a la ligera, sino que requiere de un estudio muy meditado para que los resultados sean los mejores.

Una vez desarrollado nuestro proyecto principal, pasaremos a nuestro proceso de comunicación. Este se basará en un sistema visual asociado a nuestra marca, siendo nuestros colores y tipografía corporativa los principales elementos de distinción visual. Todo ello, acompañado de un buen copy, nos dará los sistemas básicos de comunicación que nuestra empresa necesita.

Luego tendremos que estudiar bien qué medios debemos afrontar. No es lo mismo la carpintería de barrio que con unos cuantos carteles puede generar cierto volumen, que un gran hipermercado que tiene en plantilla a 50 personas. En este caso deberá afrontar una gran cantidad de canales de comunicación para generar una cantidad de impactos mucho mayor. También debemos medir todas nuestras acciones, para ver si estamos consiguiendo nuestras metas o si, por el contrario, la comunicación con el receptor no se está llevando todo lo bien que se debiera, teniendo como consecuencia una analítica negativa.

Una vez repasado de forma muy breve todo lo que interviene en el proceso de comunicación… ¿Sigues pensando que tu empresa no necesita invertir en comunicación?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s